Son las dos y cuarto de un día cualquiera de la primera quincena de marzo… Un inmenso gentío se agolpa por la calle San Vicente con paso paciente y necesariamente lento, dejándose llevar por la masa para retornar a casa o al trabajo. Acabamos de sentir retumbar el suelo y de atronar nuestros oídos con la incomparable experiencia de vivir la mascletà en plena plaza del Ayuntamiento de Valencia. Todo se para a las dos del mediodía para hacer honor a nuestro homenaje al ruido, al fuego, a la pólvora… Inenarrable. Hay que estar allí.Volviendo a casa por la calle San Vicente tras ver la mascletà