Es uno de los edificios insignia del antiguo Puerto de Valencia, el edificio destinado en su día a albergar las oficinas de la Aduana Portuaria. Actualmente ha sido restaurado y un buen equipo de iluminación nocturna le hace lucir así todas las noches. Este edificio fue acabado de construir allá por 1930 y es obra del arquitecto valenciano Enrique Viedma, padre también de otros edificios emblemáticos de la ciudad como el de El Ave y el Fénix (esquina Marqués de Sotelo con Xátiva), la llamada “Finca Roja”, los “chalés de los periodistas” del inicio de la actual avenida Blasco Ibáñez y los dos extremos del primigenio Paseo de la Alameda. En resumen, uno de los mejores creadores del paisaje urbano de Valencia.

