El inigualable entorno de L’Albufera permite que varios pueblos de la Huerta Valenciana tengan sus propios puertos a varios kilómetros tierra adentro, ya que los innumerables brazos del humedal más importante de Europa baña sus respectivos términos municipales.
Es el caso de Catarroja, cuyo puerto tuvimos la ocasión de visitar un tormentoso día del mes de marzo. Solitario, con aspecto de abandonado, la visión de este emblemático paraje casi sobrecogía. He aquí la pequeña serie de fotografías que recogen aquel día.








