Fue uno de los establecimientos más emblemáticos del centro noble de Valencia. Localizada primero en la desaparecida Bajada de San Francisco, se trasladó a la actual Plaza del Ayuntamiento, en un tramo que entonces era conocido como avenida de Blasco Ibáñez. Se trataba de una pastelería muy conocida en la época y que solía estar abarrotada de gente que se deleitaba con sus dulces y pasteles. Sin duda, uno de los tesoros arquitectónicos perdidos en favor del voraz progreso.




