Contrasta con el entorno por su sofisticación, el diseño decorativo de su cubierta de cristal, lo que le confiere una elegancia y una presencia omnipotente en la avenida del Cardenal Benlloch, entre las avenidas de Blasco Ibáñez y del Puerto. Realmente una imagen de aire fresco entre la vorágine de la arquitectura urbana.



