A pesar de las leyendas urbanas que aseguran que fue trasladado piedra a piedra a Estados Unidos, este magnífico palacio con forma de castillo que se alzaba imponente al principio del Paseo de la Alameda, justo enfrente de la Fuente de las Estaciones -que aún hoy preside el extremo del Paseo en el Llano del Real-, y junto a las antiguas instalaciones de la Feria de Valencia, simplemente fue derribado junto a todas las construcciones que quedaban de ésta -la Feria- durante el año 1967 para alzarse después los Jardines del Real y el edificio que ahora conocemos como “la Pagoda”.
El palacete, propiedad de los marqueses de Ripalda, había caído en desuso y abandono, por lo que su estado deplorable llevó a los herederos de la marquesa viuda de Ripalda, su última inquilina, a solicitar su derribo aprovechando que se estaba derribando también la antigua Feria -que luego sería construida por Rincón de Arellano en Benimamet. Una pena, porque se perdió uno de los más bonitos y épicos paisajes de la ciudad.



